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El crokinole es un juego tradicional canadiense inventado a finales del siglo XIX.
Se han encontrado muchos tableros caseros fabricados en la década de 1870 en el sudeste de Ontario, Canadá, donde muchas familias se reunían alrededor de las mesas de la cocina para divertirse en las largas noches de Invierno.


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Pero el primer tablero del que se conoce autor y fecha, que ha servido como referencia hasta ahora para el diseño de los tableros de competición fue hecho en1876 por Eckhardt Wettlaufer, un artesano, granjero y constructor de vagones de el condado de Perth Ontario, Canadá.
Cuenta la historia que lo hizo como regalo para el quinto cumpleaños de su hijo Adam.
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Este primer tablero original se conserva en el Joseph Schneider Haus, una casa-museo histórico nacional en Kitchener, Ontario.


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El nombre «crokinole» proviene del francés croquignole, que significa movimiento rápido o giro, y describe el movimiento rápido de los dedos que impulsa los discos de madera a través del tablero.
El diseño del juego está influenciado por varios juegos del interior de Europa, India y América del Norte, incluidos el Carrom, ShuffleBoard e incluso Curling.
Por eso, es un reflejo de la mezcla de gente de distintos lugares que llegó a Canadá a lo largo del tiempo y se ha convertido en el ejemplo de cómo se pueden juntar diferentes tradiciones para crear algo único y propio.
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Desde finales del siglo XIX, Los tableros Crokinole, con sus superficies de madera pulidas y sus regiones de puntuación intrincadamente diseñadas, se convirtieron en un accesorio en salones y reuniones familiares.
Estos tableros a menudo se transmiten a través de generaciones, convirtiéndose en reliquias que llevan las historias de quienes jugaron antes.


El componente social del juego, que fomenta la competencia amistosa y la camaradería, caló bien con los canadienses, incrustando aún más a Crokinole en la cultura nacional. con una comunidad activa que aún perdura, particularmente en Canadá.
Los torneos comenzaron a surgir, consolidando el Crokinole como un pasatiempo competitivo.
La tradición de elaborar tablas Crokinole se ha transmitido a través de generaciones, especialmente en las zonas rurales de Ontario y Quebec.
Los artesanos en todo Canadá y Norte América siguen produciendo preciosos tableros artesanales, que muestran el arte y la habilidad que se necesitan para crearlas.
Hoy en día, no es solo un juego familiar, se ha convertido en un símbolo de lo que representa Canadá, con torneos en todo el mundo que atraen a jugadores de todos lados con ganas de mostrar sus habilidades y disfrutar de esta tradición canadiense que sigue viva y fuerte.
El Campeonato Mundial Crokinole, celebrado anualmente en Tavistock Ontario desde 1999, es un testimonio del atractivo del juego y cómo ha evolucionado en un deporte de mesa competitivo, si deporte, has leído bien.
Nosotros, con humildad hemos hecho nuestra propia versión, respetando toda la información que hemos encontrado sobre el Crokinole y tratando de hacerlo más accesible en cuanto a precio y en cuanto a estética, más sencilla, más moderna, conservando toooda la funcionalidad, deslizamiento y durabilidad del tablero, terminándolos a mano desde España.

Un regalazo para toda la familia
Esta historia empieza después de jugar al crokinole durante horas y horas en El Espinar, Segovia, gracias a un único tablero que el padre de un amigo había fabricado con sus propias manos.
Cuando quisimos comprar un crokinole para jugar en casa vimos lo complicado y carísimo que era conseguir uno de calidad tamaño torneo.
….Así que, hace dos años, decidimos crear nuestros propios tableros aquí mismo, en España, en un pequeño taller donde pintamos, lijamos y pulimos cada pieza con mimo y dedicación, uno a uno, como si cada uno fuera para nosotros mismos.
En un mundo lleno de pantallas, queremos que más personas vuelvan a juntarse, reirse y disfrutar juntos de un juego físico que de verdad mole.
Esta historia sigue creciendo, soñamos con que el crokinole llegue a todas partes, y que vivais momentos auténticos.
